Total falta de empatía. Megalomanía. Egocentrismo. Cero remordimientos. Inexistencia de culpabilidad y una lúcida capacidad para verlo todo como un simple medio para los propios objetivos. En efecto, Patrick Bateman cumple todos y cada uno de los rasgos de la personalidad psicopática. El célebre asesino de Wall Street tiene aparentemente tan pocos problemas que le obsesiona reservar mesa en el mejor restaurante de la ciudad y no conseguirlo o, peor aún, le supera que uno de sus compañeros de trabajo, también broker, tenga una tarjeta de presentación más exclusiva que la suya.

En American Psycho vivimos dentro de la mente de Bateman. En el núcleo mismo de sus obsesiones. Somos testigos de todos y cada uno de sus asesinatos. Bateman nos aterra y nos fascina al mismo tiempo, que es otro rasgo atribuido a los psicópatas por el doctor Hervey Cleckley: encanto superficial e inteligencia.
El logro literario de Bret Easton Ellis abarca más allá que la descarnada descripción de los crímenes de Bateman. American Psycho se construye de principio a fin teñida por el filtro psicopático del ganador nato de la era esplendorosa de Wall Street. Y es así como, en una simple conversación de sobremesa, Easton Ellis hibrida la mencionada lista de rasgos psicopáticos de Cleckley con la lista de Robert Hare.

[…] seguro que nuestra política exterior es importante, pero hay problemas más apremiantes aquí mismo.
–¿Como cuáles? –pregunta él, sin apartar la vista de Vanden–. A propósito, ¿por qué hay un cubito de hielo en mi salsa de soja?
–No –empiezo yo, titubeando–. Bueno, tenemos que terminar con el apartheid de una vez. Y frenar la carrera de armas nucleares, detener el terrorismo y el hambre del mundo. Asegurar una potente defensa nacional, evitar que el comunismo se extienda por Centroamérica, trabajar por un acuerdo de paz en Oriente Medio, evitar la intervención norteamericana en ultramar. Tenemos que asegurar que Estados Unidos sea una potencia mundial respetada. Eso no significa que haya que descuidar nuestros problemas domésticos, que son igual de importantes, si no más. Una atención mejor y más adecuada a los ancianos, controlar el sida y encontrarle cura, evitar los daños ambientales producidos por los desechos tóxicos y la contaminación, mejorar la calidad de la educación primaria y secundaria, reforzar las leyes contra el crimen y las drogas ilegales. También debemos asegurar que la clase media tenga acceso a la educación universitaria, y que los jubilados tengan seguridad social, aparte de preservar los recursos naturales y las zonas de bosque, y reducir la influencia de los comités de acción política.

Cleckley: falsedad o falta de sinceridad.
Hare: gran capacidad verbal y un encanto superficial.

Todos me miran incómodos, incluido Stash, pero estoy lanzado.

Cleckey: Falta de remordimiento y vergüenza.
Hare: constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento.

–Pero económicamente seguimos hechos un lío. Tenemos que encontrar el modo de disminuir la tasa de inflación y reducir el déficit comercial. También necesitamos proporcionar formación y trabajo a los desempleados, además de evitar que los empleos existentes los ocupen extranjeros indeseables. Tenemos que hacer de Estados Unidos el líder mundial de las nuevas tecnologías. Y al mismo tiempo, necesitamos promover el crecimiento económico y la expansión comercial y oponemos a los impuestos federales y controlar las tasas de interés, mientras proporcionamos oportunidades a las empresas pequeñas y controlamos las fusiones y las apropiaciones de las grandes empresas.

Cleckey: escasa fiabilidad.
Hare: Afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial.

Price está a punto de escupir su Absolut después de este comentario, pero yo trato de establecer contacto visual con cada uno de ellos, en especial con Vanden, que si se quitase esas mechas verdes y el cuero y consiguiera algo de color –puede que asistiendo a una clase de aerobic–, se pusiera una blusa, algo de Laura Ashley, podría resultar guapa. Pero ¿por qué se acuesta con Stash? Es un tipo torpe y pálido y tiene el pelo mal cortado y al menos pesa cinco kilos de más, y carece de tono muscular debajo de su camiseta negra.

Cleckey: insensibilidad en las relaciones interpersonales generales.
Cleckey: egocentrismo patológico e incapacidad para amar.
Hare: autoestima exagerada.
Hare: falta de empatía, crueldad e insensibilidad.

Si así son las sobremesas del asesino en serie de Wall Street, ¿cómo será su rutina matinal?