Esperpento.

(De or. inc.).
1m. Hecho grotesco o desatinado.
2m. Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, escritor español de la generación del 98, en el que se deforma la realidad, recargando sus rasgos grotescos, sometiendo a una elaboración muy personal el lenguaje coloquial y desgarrado.
3mcoloq. Persona o cosa notable por su fealdad, desaliño o mala traza.

Diccionario de la Real Academia Española, 22ª ed., 2001

A pesar de no haber sido Valle-Inclán quien creó el término —como se llegó a creer en algún momento—, sí fue el que lo encumbró desde su baja cuna coloquial a un estamento culto de alto nivel, difundiéndolo a través de la ingente cosmología de su obra literaria, sobre todo en novela y teatro. Pocos casos similares podemos encontrar en el mundo de la literatura —de las palabras, en general—, en el que un autor se apropia de un término popular de escaso paladar y lo transforma en su sello identitario: la obra de Valle-Inclán, sin poder reducirse solo a eso, puede definirse por la presencia de unos personajes maltrechos, de almas sucias y cuerpos revenidos, que pasean sus desgracias por escenarios de la más baja alcurnia. Cosificados por la hostilidad del entorno y su vocación al fracaso, tejen a su alrededor oscuras tramas donde la ausencia de piedad, la vileza inherente a su medio y la precipitación de la tragedia son los principales ingredientes.

Es quizás la metáfora de los espejos deformantes, formulada por Max Estrella en la —harto proverbial— obra Luces de Bohemia, la que mejor abandera la idea general con la que Valle-Inclán hace del esperpento su punta de lanza creativa. Dicha metáfora asocia a los héroes clásicos –la idea formal de una sociedad más o menos avanzada– con sus reflejos en espejos cóncavos. El resultado es una caricaturización grotesca, humorística a la par que monstruosa (y por tanto, trágica), que representa la idea de esa amalgama underground que, en carne viva, subyace bajo toda comunidad respetable, siendo ésta el fruto de la decadencia que, a modo de miserable daño colateral de un supuesto bienestar social dinámico, pone en entredicho el buen funcionamiento de la vida en común.

Esta gigantesca visión social de Valle-Inclán sigue absolutamente vigente hoy en día, qué duda cabe: el esperpento, la deformación caricaturesca de cualquier sociedad del bienestar, sigue denunciando con su mera existencia la repugnante autoindulgencia, el clasismo socio-cultural de corte criminal, la demencia de los egos favorecidos y la hipocresía de los héroes. Clásicos y modernos.

Esta es la bolsa literaria It’s Written que homenajea al esperpento de Valle-Inclán.